La brecha de desigualdad en México y el impuesto a la riqueza
Solamente mil personas acaparan una cuarta parte de la riqueza en México. Los mexicanos que tienen riquezas superiores a 100 mil millones de dólares en conjunto acumulan 503 mil millones de dólares, prácticamente lo mismo que el producto interno bruto (PIB) combinado de Chile y Uruguay.


La brecha de desigualdad en México y el impuesto a la riqueza
Solamente mil personas acaparan una cuarta parte de la riqueza en México. Los mexicanos que tienen riquezas superiores a 100 mil millones de dólares en conjunto acumulan 503 mil millones de dólares, prácticamente lo mismo que el producto interno bruto (PIB) combinado de Chile y Uruguay.
Aun cuando ha habido algunos avances en la redistribución de la riqueza, México se sigue ubicando entre los países más desiguales del mundo. La desigualdad en México va más allá de los ingresos que perciben los ciudadanos.
Las mujeres tienen ingresos promedio significativamente más bajos que los hombres; más del 70% de la población indígena se encuentra en pobreza; las personas de piel morena/oscura pueden ganar, en promedio, de 40 a 50% menos que las personas blancas y los mexicanos que viven en el norte del país tienen tres veces más posibilidades de salir de la pobreza que los mexicanos que viven en el sur, por mencionar algunas desigualdades (García A, 2023).
Durante el gobierno del expresidente Andrés Manuel y el de la presidenta Claudia Sheinbaum, se registraron avances importantes en el incremento en la creación de empleos formales, la incorporación de políticas y legislaciones para la justicia y dignidad laboral y un avance inédito en el valor del salario mínimo.
Pero los retos siguen siendo enormes: en México la mitad de los trabajadores están en la informalidad y el 47% de ellos gana, como máximo, el equivalente a un salario mínimo, de acuerdo con datos de la ENOE (Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo) del INEGI al primer trimestre del 2023.
La desigualdad en un solo aspecto implica en la mayoría de los casos, una desigualdad en otro. Si un hogar, no cuenta con los ingresos mínimos para la subsistencia (desigualdad económica), muy probablemente no tenga acceso a la digitalización (una computadora o un smartphone) y por ende, tampoco podría tener acceso a servicios financieros digitales y físicos.
Gracias a todo lo anterior, es que ahora está la posibilidad de imponer un impuesto mínimo a la riqueza extrema. Pero dejando en claro que este sea usado para la redistribución de los ingresos y la reducción de la brecha de desigualdad.
México es uno de los países que tiene los mayores números de milmillonarios y que estos son los que más patrimonio acumulan en América Latina. Que va de la mano no solo con la corrupción y colusión de gobiernos anteriores con empresas privadas; sino también, con la privatización de varias entidades del Estado, que ahora están a cargo de unos cuantos: Telmex, Mexicana de Aviación (recomprada en el sexenio de AMLO), ferrocarriles y el agua (en algunos estados), por mencionar algunos
El análisis, a cargo de Vicente Silva, expone: mientras en los recientes 26 años la fortuna de los milmillonarios mexicanos ha aumentado más de 400 por ciento, la riqueza de la mitad de la población con menos recursos se quedó prácticamente estancada, y se debe a que “México presenta una distribución del ingreso extremadamente desigual”, puntualiza el ITO. El uno por ciento más rico concentra 23 por ciento del ingreso nacional, mientras la mitad más pobre recibe 7 por ciento.
El uno por ciento más rico del país posee 43 por ciento del patrimonio nacional y menos de mil personas acaparan cerca de 25 por ciento de la fortuna total del país, detalla en el informe. Tan sólo Carlos Slim Helú y familia tienen el control de 125 mil millones de dólares; Germán Larrea y familia, de 67 mil 100 millones, y Alejandro Baillères y familia, de 19 mil 500 millones.
Lo que representaría el impuesto a la riqueza extrema
El 50 por ciento de la población más pobre mexicana, paga alrededor de 24 porciento de impuestos, mientras que el 10 por ciento más rico contribuye con el 16 por ciento y el uno por ciento más rico, apenas contribuye el 12 por ciento. Esto subestima la regresividad del sistema tributario mexicano.
El Observatorio Fiscal Internacional (ITO) que dirige el economista Gabriel Zucman, propone un impuesto mínimo efectivo sobre la riqueza. Gravar con un impuesto de 2 por ciento en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay generaría cerca de 24 mil millones anuales, equivalente a 0.6 por ciento del PIB conjunto. Si se elevara sólo un punto porcentual esa tasa, a 3 por ciento, la recaudación llegaría a 36 mil millones (0.9 puntos del PIB) (Villanueva D, 2026).
El laboratorio de investigación sostiene que implementar un impuesto a la riqueza de 2% o 3% es un nivel mínimo de pago de impuestos para los millonarios, sobre todo cuando el sistema fiscal mexicano es regresivo. El documento también señala que el sistema tributario mexicano hace poco para corregir esta desigualdad dado que el 50% más pobre paga una tasa efectiva del Impuesto sobre la Renta (ISR) del 24%. Mientras que el 10% más rico paga 16% de ISR y el 1% más rico paga 12%.
Para el caso de México, este impuesto de 2 por ciento sobre las riquezas de más de 100 millones de dólares podría recaudar alrededor de 10 mil millones de dólares, lo que equivaldría a una tercera parte del presupuesto necesario para desarrollar un sistema nacional de cuidados, mientras que si el impuesto se implementa con una tasa de 3 por ciento, captaría cerca de 15 mil millones de dólares, equivalente a uno por ciento del PIB.
La riqueza de los milmillonarios de la región de América se multiplicó por seis entre 2000 y 2026, pasando de 117 mil millones de dólares a cerca de 700 mil millones, de acuerdo con el estudio, mientras el patrimonio del 50 por ciento más pobre de la región se ha visto prácticamente estancado.
Finalmente, el estudio nos sugiere que si bien América Latina y el Caribe ha logrado avanzar en los últimos años en la reducción de la pobreza, ha fracasado en lograr una reducción significativa de la concentración de riqueza y poder en la cúspide.
“Al no gravar de manera efectiva a los individuos de con demasiado patrimonio, se consolida y agrava la desigualdad. De mantenerse esta trayectoria de concentración acelerada, la riqueza de los milmillonarios podría acercarse a 2 billones de dólares en 2040” (Zucman, 2026).
