Los Riesgos de las Fintech en México
México ha sido uno de los países con mayor atracción de inversión en el sector Fintech, mientras en otros sectores se reduce la tasa de inversión por los cambios recientes con la reforma al Poder Judicial sumado a las tensiones provocadas por Donald Trump, el sector Fintech continúa siendo atractivo y en crecimiento.


México ha sido uno de los países con mayor atracción de inversión en el sector Fintech, mientras en otros sectores se reduce la tasa de inversión por los cambios recientes con la reforma al Poder Judicial sumado a las tensiones provocadas por Donald Trump, el sector Fintech continúa siendo atractivo y en crecimiento.
Este mercado es el más dinámico de América Latina desde 2015 se han creado 266 nuevas fintech y más de 270 startups levantando un capital de 629 millones de dólares. Su impacto es exponencial, genera 3600 empleos directos y da servicio a más de 4.5 millones de usuarios, que representa una oportunidad de financiamiento ya que son innovadoras, con acceso digital y una alternativa a los bancos tradicionales, sin embargo, implica riesgos a largo plazo.
Las fintech representan un sector de alto riesgo debido a una combinación de factores financieros, tecnológicos y regulatorios. De acuerdo con la CNBV, la morosidad promedio en las fintech de crédito oscila entre 20% y 35%, mientras que en la banca tradicional es apenas de 2.7%, lo que significa que el riesgo de impago es hasta doce veces mayor. A esto se suma que las tasas de interés que cobran suelen ubicarse entre 70% y 120% anual, llegando incluso a superar el 150% en algunos casos, frente a rangos de 14% a 18% en los bancos, lo que incrementa el riesgo de sobre endeudamiento para millones de usuarios, que ante las condiciones económica de la mayoría de usuarios que buscan este tipo de créditos
El modelo de fondeo de las fintech constituye uno de sus principales riesgos estructurales. Más del 90% depende de capital privado y no de ahorro regulado, lo que las hace altamente vulnerables a retiros súbitos de inversión y posibles quiebras. A ello se suma que operan exclusivamente en entornos digitales, en un país que es el segundo con mayor índice de fraudes electrónicos en América Latina, y que han enfrentado un incremento del 42% en ciberataques. Este entorno de alta exposición tecnológica se agrava por la falta de transparencia en más del 60% de sus algoritmos de evaluación crediticia, lo que genera decisiones automatizadas poco claras, potencialmente discriminatorias y que pueden inducir a mayores tasas de impago.
Banxico clasifica a las fintech de crédito como un “riesgo emergente” debido a su rápido crecimiento y a las más de seis millones de líneas de crédito otorgadas en 2023, muchas a usuarios de alto riesgo. Empresas como Stori y Kueski registran morosidades superiores al 30%, Plata y Klar operan con tasas muy elevadas y fuerte exposición a clientes sin historial, y Baubap acumula quejas por cobranza agresiva. Incluso Nu, pese a su mayor estabilidad, mantiene morosidades de entre 12% y 14%.Este conjunto de factores altísima morosidad, tasas de interés desproporcionadas, fondeo inestable, vulnerabilidad tecnológica y crecimiento desregulado coloca a las fintech como una fuente relevante de riesgo para consumidores, inversionistas y para la estabilidad financiera del país.
